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El collar de Perlas Llegó María a la casa donde había comenzado recientemente a trabajar de sirvienta, a su faena cumplir. Mucho se preocupaba por llegar a tiempo a su trabajo. -Le costó mucho que la señora la contratara y sus hijos, de ella dependían para comer, pues era viuda.
Un día la señora invitó a sus amigas a
tomar un café. Estas no sabían que la señora tenía a su servicio a
María. Cuando ésta entró a donde estaban ellas para servir el
café, la miraron atónitas, no podían ocultar su asombro y
disgusto. -"¿Cómo es posible?"-dijo la primera. -"¿Una negra en
tu casa?"- dijo la otra. A lo que dijo la primera,-"No regreso a tu
casa mientras tengas por empleada a esta horrible mujer. ¡La
tienes que despedir!"
La señora toda avergonzada les dijo: -"No
encontré a nadie más. Ya saben que no es fácil en este pequeño
pueblo encontrar gente para el servicio. Pero es buena empleada, no
tengo queja de ella y además tiene unos chiquillos que mantener. No
tengo excusa para echarla." La segunda
le contestó:- "Entonces nos vamos. Olvídate de que fuimos amigas, no
nos busques ni llames más. No mientras esté aquí esa
mujer."-Muy indignadas se levantaron
las dos señoras visitantes y se marcharon haciendo gestos de asco y
desagrado. Se quedó la señora allí sola con el café servido.
-"Tengo que despedirla"-pensó- ¿pero con qué
excusa? No me ha dado motivos para despedirla. Es buena,
amable, trabajadora. En el poco tiempo que lleva en la casa no
me ha dado motivo de disgusto. Pero mis amigas me han dejado, y
ellas están primero. Tengo que buscar el modo de despedirla."
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Después de tanto pensar, se le ocurrió
una macabra idea. Una idea que solo en una mente con
maldad, podía existir. Para ella la opinión de sus amigas era
muy importante y esto la hizo tomar esta determinación.
Entre sus joyas la señora tenía un collar de perlas muy precioso, mismo que mostró a María, diciéndole : -"Ten cuenta con este collar. Es de los más costosos que tengo"- Tomando dicho collar al día siguiente muy temprano, se dirigió al puerto de donde salían a pescar a diario los pescadores del pueblo. Una vez allí, lanzó el collar a las profundidades del mar, lo más lejos que pudo.
La pobre mujer desesperada no dejaba ni un momento de
buscar el dichoso collar. Le imploró ayuda a Dios, desde su humilde
corazón. Le pedía que no la desamparara, que le iluminara para así
saber dónde buscar y así encontrar el collar para no perder su
trabajo. Solo pensaba en sus pequeños y en lo que sería de
ellos si perdía el trabajo. El plazo ya llegó a su fin. María no había dado con el collar. La señora sabiendo que esto era imposible le dijo: - Ve al puerto y compra pescado fresco del que traen los pescadores hoy para que me cocines. Hoy comeré tu última comida.-
Moralejas de la historia: 1. Un verdadero amigo no impone condiciones para dar su amistad, ni actúa con egoísmo pensando solo en sí mismo. 2. Es necesario que entendamos que Dios nos creó a todos. Por lo tanto nos da su ayuda y apoyo sin importar ni color ni raza cada vez que le pedimos. Imitémoslo en esto.
El contenido de esta historia, es derrivada de un poema que escuché cuando niña que llevaba el mismo título que le he puesto. Decidí escribir una historia relacionada a ese poema, pero no sé cual es el autor del poema. Page created by
Leona1999 |